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jueves, 26 de enero de 2012

Having A Coke With You

Having a Coke with You

is even more fun than going to San Sebastian, Irún, Hendaye, Biarritz, Bayonne
or being sick to my stomach on the Travesera de Gracia in Barcelona
partly because in your orange shirt you look like a better happier St. Sebastian
partly because of my love for you, partly because of your love for yoghurt
partly because of the fluorescent orange tulips around the birches
partly because of the secrecy our smiles take on before people and statuary
it is hard to believe when I’m with you that there can be anything as still
as solemn as unpleasantly definitive as statuary when right in front of it
in the warm New York 4 o’clock light we are drifting back and forth
between each other like a tree breathing through its spectacles

and the portrait show seems to have no faces in it at all, just paint
you suddenly wonder why in the world anyone ever did them

I look
at you and I would rather look at you than all the portraits in the world
except possibly for the Polish Rider occasionally and anyway it’s in the Frick
which thank heavens you haven’t gone to yet so we can go together the first time
and the fact that you move so beautifully more or less takes care of Futurism
just as at home I never think of the Nude Descending a Staircase or
at a rehearsal a single drawing of Leonardo or Michelangelo that used to wow me
and what good does all the research of the Impressionists do them
when they never got the right person to stand near the tree when the sun sank
or for that matter Marino Marini when he didn’t pick the rider as carefully
as the horse

it seems they were all cheated of some marvelous experience
which is not going to go wasted on me which is why I am telling you about it
- Frank O' Hara

domingo, 6 de noviembre de 2011

Pictures Of You



"I've been looking so long at these pictures of you,
that I almost believe that they're real.
I've been living so long with my pictures of you,
that I almost believe that the pictures are
all I can feel."

-The Cure

viernes, 23 de septiembre de 2011

Los techos de París


Lo que no daría yo por volver a ver los techos de París o los callejones sobre los cuales se erigen sus edificios. Hay magia en los caminos del otro lado del mundo ¡Pero qué difícil es cansarse de la belleza a veces! Y por eso los techos de París se añoran como los recuerdos que caben en una canción. O las imágenes que revivimos en las avenidas. O las voces que se quedan colgadas en las ventanas de una buhardilla. O las sonrisas que dejamos de ver en el reflejo de lo que fuimos en una vida que hoy se sienta igual de ajena que la perfección de los tejados de una ciudad que alguna vez nos habitó.

sábado, 19 de febrero de 2011

Thought of You - Ryan Woodward



Ryan Woodward sorprende con esta animación- no sólo a nivel técnico funciona sino que también la historia, el simbolismo que hay detrás, cautiva. El plus, claro, es añadido por la acertada selección de la canción, "World Spins Madly On" de The Weepies dota de melancolía y belleza a la perfecta ejecución visual de los dibujos y movimientos.

"Woke up and wished that I was dead
with an aching in my head
I lay motionless in bed
I thought of you and where you'd gone
and let the world spin madly on.

Everything that I'd said I do
like make the world brand new
And take the time for you
I just got lost and slept right through the dawn
And the world spins madly on.

I let the day go by
I always say goodbye
I watch the stars from my windowsill
The whole world is moving and I'm standing still.

Woke up and wished that I was dead
with an aching in my head
I lay motionless in bed
The night is here and the day is gone
And the world spins madly on.

I thought of you and where you'd gone
And the world spins madly on..."

lunes, 12 de julio de 2010

La Cámara Lúcida de Roland Barthes

“¿No estamos enamorados de ciertas fotografías?”
-Roland Barthes

Por: Mariana Dávila Moreno

¿Qué me punza de una fotografía? ¿el detalle innombrable?, ¿la realidad inmanente que muestra o, por lo contrario, esa atemporalidad que me posiciona fuera de ella? Nunca entenderemos en qué medida una fotografía nos conmueve por encima de otras, por qué lo que vemos en ella no es lo mismo que los demás han visto. No seremos capaces de explicar la razón por la cual a través de algo tan incierto como esa imagen, que no existe sin su referente, nos reencontramos con ciertos objetos, situaciones o personas. Tal vez la belleza no está en lo que en ella contemplamos sino en el mero hecho de saber que eso que nos muestra estuvo ahí, existió.

La fotografía de mi abuelo cargando a mi prima recién nacida me conmueve. Poco importa que la calidad de la imagen sea buena (ésta es demasiado obscura para ser estética) pues lo que me emociona de ella es que me permite reconocer al ser amado. El retrato se convierte entonces en el perpetuo déjà vu de un momento que nunca podrá repetirse y que, a pesar de eso, cuando lo observo no puedo evitar más que evocarlo eternamente.

Es probable que cuando ya no exista nadie para recordarnos el punctum de las fotografías para las cuales posamos se evapore también. Tal vez el azar incomprensible que fascina al Spectator, que lo hace reencontrarme en una imagen, muera junto con aquellos que me amaron y mis representaciones fotográficas se conviertan en un mero vestigio que sólo sirva para probar al mundo que alguna vez existí. Pasaré a ser un simple indicador de otro tiempo, el studium perfecto de una época ya muerta.

Casi todas las personas adquieren una postura al ser fotografiadas (cabeza erguida, actitud relajada, sonrisa plena). Entonces se puede establecer que la fotografía se asemeja al teatro ya no solamente porque ambos tienen como mediador a la muerte, sino porque los dos se construyen a partir de máscaras. El posar ante una cámara es representar un papel, es jugar un rol que me aleja de lo que soy para acercarme a lo que me gustaría ser. La fotografía es la anti-naturalidad del individuo por excelencia. Por ello no es de sorprenderse que las tomas imprevistas que nos capturan en nuestra completa naturalidad nos desagraden la mayoría de las veces. Hay una cierta resistencia a que las fotografías se conviertan en espejos, una indiscutible desconfianza a vernos reflejados realmente como somos y un eterno temor a no aparecer completamente felices, completamente conformes para los ojos ajenos.

El Spectator siempre tendrá una opinión sobre las cosas que mira por más neutral o indiferente que sea a ellas. Pero la capacidad de interpretación de éste es limitada, pues se encuentra sujeta a la intención del Operator que con su dedo creador se encarga de capturar sólo aquellos objetos e instantes que le parecen significativos. La fotografía es fragmentaria pues nos muestra pequeñas partes del mundo y también selectiva pues es una configuración de miradas particulares que anidan imágenes en un lente. Es decir, que aquello que es reproducido por una cámara está sujeto a la selección excluyente del que la opera.

Existe una evidencia inmutable en la fotografía que me dota de una certeza inmediata, incuestionable, de que lo que en ella se representa en efecto ha sido. No presupone un encuentro con el pasado ya que no restituye lo abolido, sino que permite más bien una confrontación con la realidad. Es justamente por la atracción que sentimos hacia lo verdadero que la fotografía nos fascina, por ello que vivimos en un mundo cada vez más contaminado de imágenes, terrible realidad moderna que al pretender valorarla acaba convirtiéndola en una práctica trivial y le roba algo de su demencia, de su genialidad, de su punctum y a nosotros un pedazo de eternidad.

Bibliografía: BARTHES, Roland. La cámara lúcida, Barcelona: Gustavo Gili, 1982

lunes, 22 de marzo de 2010

Duane Michels

"This photograph is my proof. There was that afternoon, when things were still good between us, and she embraced me, and we were so happy. It did happen, she did love me. Look, see for yourself!"
-Duane Michels